LENGUAJE & COMUNICACIÓN.
Anécdotas
¿QUÉ OCURRIÓ?
Anécdotas
¿QUÉ OCURRIÓ?
Integrantes:
Mendez Ines Jocelin Ailin
(¿POR QUÉ ME SUCEDIÓ A MÍ?)
Morales López Darina Elizabeth
(SUBIR AL BLOG)
Moxo Sánchez Jenny Alison
(DÍA DE CAMPO)
Santiago Alicon Carla Esmeralda
(RISAS)
Grupo
y Grado: 1°D
Índice
Día de campo…………………………..…….
3
¿Por qué me sucedió a mi?..................13
Risas………………………………………………
25
ANÉCDOTA
“Día De Campo”
Jenny Alison Moxo Sánchez.
Un día mis tíos, primos y casi la gran mayoría de la familia “Sánchez” decidió realizar un día de campo, todos estaban preparando la comida, y cosas que se iban a necesitar.
Como quedaba cerca
el cementerio, donde enterraron a mi abuela, quisieron llevar flor a la tumba
de ella.
Íbamos
camino al cementerio, como quedaba aislado, los hermanos de mi mamá tuvieron
que llevar automóviles, durante el recorrido, mis primas y yo estábamos “jugando”.
Primero, limpiamos la tumba de
mi abuela, y le colocamos flores frescas, a un lado del panteón, estaba repleto
de árboles y nos cubría del calor, decidimos hacer ahí, nuestro “día de campo” como
ya estaba la comida, empezamos a comer (estuvo muy rica).
Cuando acabamos, mis primos y
yo fuimos a tomar fotos en diferentes ángulos de ese lugar, recorríamos para
tener más tomas.
Luego mi prima vio
un caminito ella nos dijo que fuéramos para allá, estaba muy resbaloso por las
hojas que caían de los árboles cuando de pronto me resbalé, no había nada y me
fui todo derecho, mis primos ayudaron a levantarme, lo bueno que no me lastime,
al contrario nos empezamos a reír.
Estábamos lejos de
donde se encontraban mis padres y tíos,
algo nos quitó la atención, ahí había, como un tipo túnel, Sundury quiso entrar para ver que había, pasaban
minutos y ella no salía, nos preocupó y tuvimos que entrar, pero ahí no estaba
ella, cuando salimos ella dijo, “que tal apoco los espante”.
Nuestros padres nos
avisaron, que nos íbamos a ir, juntamos la basura que hicimos y la colocamos en
una bolsa negra, mi tío dijo que la subieran al coche, mis tíos decidieron ir a
mi casa durante el recorrido a ella, empezaba a llover, cuando llegamos,
estuvimos revisando las fotos que habíamos tomado, y recordamos cuando me había
resbalado, nos volvimos a reír.
FIN
ANÉCDOTA
¿POR QUE ME SUCEDIÓ A MÍ?
MENDEZ INES JOCELIN AILIN
Era un fin de
semana, me desperté a las 8:00 am, con toda la actitud, pero después de media
hora comencé a sentir un dolor en el estómago en la parte derecha inferior que
no me dejaba caminar, pensé que se me quitaría y decidí no ir al medico, estuve
así hasta las 5:00 pm, hasta, que ya no pude soportar el dolor y decidí que me
llevaran al hospital.
Cuando llegamos me
consultaron en la clínica número 55 de Amalucan, en la cual después de un rato
me avisaron que estaba padeciendo de apendicitis, ya eran las 8:00 de la noche
y me tuvieron que trasladar al hospital de la Margarita ahí me atendieron y me
pusieron anestesia, para que ya no me quejara del dolor.
Pasaron dos horas para que me atendieran en la sala de espera y de inmediato una enfermera, dijo que no tuviera miedo, me llevaron a otra sala, ella coloco una máscara en mi rostro de oxígeno y me pidió que respirara tres veces, cuando respire a la tercera vez me quede dormida, durante la cirugía me desperté, pero volvieron a colocar esa mascarilla con oxígeno, luego de eso desperté en otra sala la cual era muy fría, me asuste ya que estaba sola y de pronto aparecí ahí.
Una doctora, me
aviso que habían llegado mis padres, un enfermero apareció y me llevo a un
lugar llamado pediatría, en el cual iba a descansar.
Pero tan pronto se
me fue quitando la anestesia que me colocaron y me dolía a un más mi herida, el
suero era muy doloroso, y era difícil mover mi mano, hasta para bañarme me
costaba porque si hacía un movimiento se me regresaba la sangre.
Era muy aburrido
estar ahí ya que no hacía nada y todo lo que comía era saludable, nada era
dulce, ni salado.
Lo más interesante
es que hice una amistad con una joven llamada Paola, la habían operado de lo mismo
que a mí, solo que a ella más grave, tenía la mi misma edad que yo, la mamá de
ella y mi mamá siempre se la pasaban platicando.
Mi padre tenía que
ir a trabajar pero las pocas veces que me visitaba jugaba con migo, juegos de
mesa y me animo para seguir adelante.
Al salir mi familia
me dío un regalo que me animo mucho, además mis hermanos me enviaban muchas
cartas y mensaje todos los días o me marcaban por
teléfono, estuve ahí como una o dos semanas internada hasta que me recupere y
me pude ir a casa con mis papás.
FIN
ANÉCDOTA 3
“Risas”
Santiago Alicon Carla Esmeralda.
En un tarde salí
a comprar ropa al centro de Puebla con
mi hermana, de regreso abordamos el transporte
público, la ruta 58. El chofer llevaba a su hija con él.
Esa tarde era muy
calurosa, yo venía comiendo mi helado favorito de zarzamora con queso.
La combi
estaba llena, se subió una señora y no
alcanzo lugar, así que se recargo junto de la puerta. Cuando de momento, comenzó a oler muy feo. Le dije a mi hermana:
-Abre la ventana
que huele muy feo- Me respondió
-Sí, la voy abrir
pero cállate que hablas muy fuerte.
-¿Escuchaste eso papá? fue un pedo-, el chofer solo empezó a reír. Los ruidos extraños continuaron, la niña ahora dijo:
-No, no fui yo, fuiste tú. El señor reía mucho, mientras le contestaban:
-No yo no fui porque yo me echo peditos, tú te echas pedotes y este fue un pedote, porque se escucho muy fuerte. Yo escuchaba esta pequeña charla de padre e hija, me aguantaba las ganas de reírme y lo estaba haciendo bien, hasta que vi aquella señora que también se aguantaba la risa. Entonces me descontrole y me reí demasiado fuerte que despertamos a un señor que venía durmiendo.
-Ya… ¡Cállate! No podía callarme.
Después de ese
momento se escuchó un ruido extraño, la
hija del chofer le dijo a su papá:
-¿Escuchaste eso papá? fue un pedo-, el chofer solo empezó a reír. Los ruidos extraños continuaron, la niña ahora dijo:
-Ahí está otra
vez, ese es un pedo, ¿Fuiste tú?
-No, no fui yo, fuiste tú. El señor reía mucho, mientras le contestaban:
-No yo no fui porque yo me echo peditos, tú te echas pedotes y este fue un pedote, porque se escucho muy fuerte. Yo escuchaba esta pequeña charla de padre e hija, me aguantaba las ganas de reírme y lo estaba haciendo bien, hasta que vi aquella señora que también se aguantaba la risa. Entonces me descontrole y me reí demasiado fuerte que despertamos a un señor que venía durmiendo.
Mi hermana muy
avergonzada me grito:
-Ya… ¡Cállate! No podía callarme.
Recuerdo que me
prive de la risa.
La niña continuaba
diciéndole a su papá que él era el de los pedotes.
FIN


























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